Hoy en The Korner entrevistamos a Edgar Sanjuán, CEO y fundador de Emogg Analytics® .
Hablamos con él sobre la importancia de medir los intangibles en los eventos, cómo el dato emocional enriquece los KPIs de siempre, las posibilidades reales que existen para medir las emociones en directo y las oportunidades que todo esto ofrece a la industria de los eventos.
¿Quién es Edgar Sanjuán?
Edgar Sanjuán es fundador y CEO de Emogg Analytics®. Estudió biología y diseño industrial, desarrolló su carrera en consultoría de innovación y comunicación visual antes de lanzarse al mundo emprendedor. Ha trabajado para compañías de primer nivel como Abertis, Roche, Banc Sabadell, Esade. Desde 2020 lidera Emogg, con el objetivo de convertir las emociones y la atención del público en datos objetivos para transformar la industria de los eventos y el entretenimiento.
¿Qué es Emogg? ¿Cómo funciona?
Emogg es una solución tecnológica que mide objetivamente la experiencia emocional y atencional de una audiencia en tiempo real. A través de sus indicadores, permite a organizadores y marcas entender cómo impactan sus contenidos, ponencias o actividades. El sistema traduce reacciones no verbales en datos claros y procesables, ofreciendo una lectura inmediata que se integra tanto en eventos presenciales como digitales. En otras palabras: convierte lo que antes era subjetivo en información accionable.
¿Qué tipo de decisiones puede tomar un organizador de eventos sobre la marcha gracias a este tipo de análisis?
«En un evento en directo cada segundo cuenta, y disponer de información en tiempo real puede marcar la diferencia. Con Emogg, un organizador puede identificar si una ponencia está perdiendo atención y decidir acortar o dinamizar la sesión. También puede detectar los momentos de mayor impacto emocional para reforzar mensajes clave o adaptar la narrativa. Incluso en experiencias de marca, los datos ayudan a redistribuir recursos: desde el personal en un stand hasta el orden de actividades. Es como tener un “termómetro vivo” de lo que siente el público, que permite reaccionar al instante para maximizar el engagement».
¿Cuáles dirías que son las tres principales ventajas de utilizar una herramienta como Emogg para analizar las emociones del público durante un evento?
- La primera es la objetividad: se pasa de la percepción subjetiva a datos reales sobre la experiencia de la audiencia.
- La segunda es la acción inmediata, ya que se puede intervenir durante el evento y no solo después.
- Y la tercera es el valor estratégico, porque los insights emocionales permiten diseñar mejores experiencias futuras, optimizar contenidos y diferenciarse frente a competidores.
«En conjunto, no solo mejora el evento en sí, sino que ayuda a justificar la inversión con resultados tangibles«.
¿Qué tipo de indicadores emocionales crees que deberían incorporarse a los informes post-evento? ¿Hay métricas que ya estén demostrando valor frente a los KPI tradicionales?
«Creo que los informes post-evento deberían integrar indicadores de atención sostenida, momentos de exaltación o picos de impacto emocional, porque son los que mejor reflejan cómo conecta la audiencia con los contenidos. Hemos visto que estas métricas ya aportan más valor que, por ejemplo, los tradicionales cuestionarios de satisfacción, que suelen ser retrospectivos y con sesgo. El dato emocional enriquece los KPI de siempre (asistencia, leads, ROI económico) al mostrar no solo lo que pasó, sino cómo se vivió«.
¿Qué papel crees que jugarán estos sistemas en la evaluación del ROI de un evento? ¿Se puede llegar a estandarizar?
«Estoy convencido de que van a ser clave. Hasta ahora, el ROI en eventos se calculaba casi exclusivamente en términos económicos o de visibilidad. Incorporar la capa emocional significa medir también el valor intangible: si el público estuvo realmente conectado y qué impacto generó la experiencia en su memoria. A medida que la industria adopte estos indicadores, veremos cómo se estandarizan, igual que hoy nadie concibe un evento sin encuestas de satisfacción. El futuro será medir tanto lo racional como lo emocional«.
¿Qué impacto crees que tendrá la emocionalidad del público en la segmentación futura de las audiencias? ¿Podríamos hablar de perfiles emocionales como parte del diseño de experiencias?
«Absolutamente. Hasta ahora segmentábamos por edad, género, intereses o capacidad de compra. Pero pronto añadiremos el perfil emocional: cómo reacciona una persona ante un tipo de contenido o formato. Esto permitirá diseñar experiencias mucho más personalizadas y efectivas. En el fondo, no todos buscamos lo mismo: algunos conectan con la inspiración, otros con el humor, otros con la solemnidad. Conocer esas diferencias abrirá una nueva era de segmentación basada en lo que realmente nos mueve: las emociones«.
En términos de liderazgo organizativo, ¿crees que los directores de producción y los event managers están preparados para incorporar capas emocionales en su toma de decisiones? ¿Qué formación o perfiles nuevos podrían surgir a partir de esto?
«Estamos en un punto de transición. Muchos profesionales ya intuyen la importancia de lo emocional, pero les faltan herramientas para medirlo de forma rigurosa. Creo que surgirán perfiles híbridos: emotion data analysts, especialistas que sepan interpretar indicadores emocionales y traducirlos en decisiones prácticas. También veremos formación específica para event managers en neurociencia aplicada y experiencia de usuario emocional. El cambio será similar al que vivimos con la digitalización: al principio parecía un extra, hoy es un requisito indispensable».
