Junio 2026
Gala Alberdi
Co-founder en Mood Progress
El profesional de eventos de 2030 es un “arquitecto de experiencias
inmersivas e inteligentes”.
En 2030 no solo organizará eventos, sino que diseñará ecosistemas
híbridos (físico-virtual-metaverso) hiperpersonalizados con IA, que
miden engagement en tiempo real, optimizan logística sostenible y
generan comunidades que perduran más allá del evento.
Necesitará:
- Habilidades técnicas en IA, analítica de datos, AR/VR y
herramientas de sostenibilidad.
- Una mentalidad ágil, creativa, empática
y orientada al impacto (ambiental y humano).
- Experiencia multidisciplinaria que combine producción tradicional de eventos con marketing digital, tecnología y gestión de crisis globales. Será un facilitador de conexiones auténticas en un mundo fragmentado.
Irene Sánchez
Events Director en IDÓNEA Comunicación
El profesional de eventos de 2030 todavía no existe porque las reglas del juego están cambiando muy rápido.
- La inteligencia artificial transformará la forma en la que diseñamos y producimos experiencias, permitiéndonos crear propuestas más personalizadas y una relación mucho más rica entre las marcas y las personas.
- Pero también creo que, en un mundo cada vez más automatizado, lo que marcará la diferencia será precisamente lo humano. Los eventos seguirán necesitando empatía, sensibilidad, creatividad y la capacidad de generar conexiones auténticas más que nunca.
Y ahí está la paradoja: cuanto más avance la tecnología, más valor tendrán las experiencias capaces de emocionar, conectar y hacer sentir a las personas parte de algo.
Rafael Sánchez
Head of events en MARCO
Lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en el profesional de eventos del futuro es que deberá dominar las últimas tecnologías aplicadas a nuestro sector: IA, eventos híbridos e inmersivos o analítica avanzada. Y estaremos en lo cierto.
Pero no deberíamos quedarnos en esa primera lectura, sino en lo que realmente diferencia a un evento: la experiencia. Dar con la tecla que conecte emocionalmente con los asistentes es sinónimo de éxito. Para lograrlo, habrá una habilidad especialmente valiosa: la inteligencia emocional. Identificar e influir adecuadamente en las emociones del público hará que el mensaje perdure mucho más allá del evento.
Francisco Javier Francoso
Director General - Operaciones y Desarrollo B2B en Eventos de Gran Formato
El profesional de eventos de 2030 será, ante todo, alguien que cuida a su equipo.
La tecnología asumirá el trabajo pesado, pero los eventos los seguirán levantando personas (montadores, técnicos y producción) que trabajan contrarreloj y a pie de obra. Ahí la dirección tiene una responsabilidad que no se delega a ningún algoritmo: briefings claros, proyectos bien definidos y plazos realistas. Cuando la dirección hace bien su parte, el equipo ejecuta sin desgastarse; cuando improvisa, lo pagan siempre los de abajo.
He coordinado equipos de más de cien personas en eventos donde el margen de error era cero, y si algo aprendí es que a la gente no la quema la presión del directo: la quema una dirección que no preparó bien el terreno.
La habilidad más valiosa de 2030 no será técnica, será dirigir cuidando a quien hace que el evento ocurra.
Carlos Morales
Director Ejecutivo en Marbet
El profesional de eventos del futuro será quien mejor domine la inteligencia artificial sin perder la capa de empatía y conocimiento de las personas. La tecnología nos ayudará a ser más rápidos y eficientes, pero seguirá siendo la sensibilidad humana la que transforme una reunión en una experiencia memorable.
Después de muchos años en esta profesión, estoy convencido de que nuestro verdadero valor no está en las herramientas, sino en la capacidad de escuchar, conectar, inspirar y generar emociones. Los eventos seguirán siendo espacios donde las personas construyen relaciones, comparten ideas y crean cultura.
El futuro pertenecerá a quienes sepan combinar:
- Innovación y humanidad.
- Datos e intuición.
- Tecnología.
- Emoción.
Porque cuando todo pueda automatizarse, lo más valioso seguirá siendo aquello que nos hace humanos: la creatividad, la empatía y la capacidad de crear conexiones que dejen huella.
Anna Palá Dato
Account Director en SOMOS Experiences
El profesional de eventos de 2030 evolucionará hacia un perfil mucho más estratégico, capaz de combinar creatividad, visión de marca y dominio tecnológico. Será un perfil híbrido que comprenderá qué emociona, conecta y moviliza a las personas, y que sabrá transformar cada interacción en una experiencia memorable.
Además, liderará iniciativas centradas en la sostenibilidad, fomentará la participación activa de las audiencias y aprovechará de forma estratégica la inteligencia artificial para diseñar experiencias más personalizadas y eficientes. Aunque la tecnología tendrá un papel cada vez más relevante, la conexión humana seguirá siendo el núcleo de los eventos, amplificada por herramientas digitales que potencien el encuentro y la interacción.
Sandra Infante
Directora en DES – Digital Enterprise Show
El profesional de eventos de 2030 será un perfil híbrido que combinará creatividad, estrategia, tecnología y capacidad de adaptación.
En un momento en el que la tecnología está llegando a todos los sectores, en el MICE será clave para mejorar la experiencia del visitante y ofrecer contenidos personalizados a cada uno de ellos.
Por eso, necesitará dominar la inteligencia artificial aplicada a eventos, el análisis de datos en tiempo real y la integración de asistentes virtuales y agentes autónomos, como hemos hecho en DES2026 con Viky, un avatar implementado con IA capaz de operar en más de 50 idiomas y mejorar la experiencia del visitante.
Es evidente:
1. La tecnología es la base, no el diferencial
IA, AR/VR, analítica avanzada… el profesional de 2030 las dominará. Pero lo que lo distinguirá no será lo que sabe usar, sino lo que hace con ello.
2. El perfil del futuro es híbrido: creatividad, marca y tecnología
No bastará con saber producir eventos. El profesional de 2030 entenderá de visión de marca, sabrá qué emociona y moviliza a las personas, y traducirá eso en experiencias que dejen huella.
3. La paradoja del futuro: más tecnología, más valor de lo humano
Cuanto más se automatice el sector, más peso tendrán la empatía, la creatividad y la capacidad de generar conexiones auténticas. La emoción no se escala con código.
4. La inteligencia emocional es la habilidad más estratégica
Identificar qué siente el público, conectar con ello y diseñar experiencias que perduren: eso es lo que convierte un evento en un momento memorable.
5. Liderar también significa cuidar al equipo
Una de las voces de este especial lo dice sin rodeos: la habilidad más valiosa de 2030 no será técnica. Será dirigir cuidando a quien hace que el evento ocurra. Los briefings claros y los plazos realistas no son un detalle, son liderazgo.
6. Sostenibilidad y participación activa, no como tendencia sino como estándar
El profesional de 2030 liderará iniciativas sostenibles y diseñará experiencias donde la audiencia no sea espectadora, sino parte activa. La implicación del asistente ya no es un extra: es parte del diseño.
Y tú… ¿cómo describirías al profesional de eventos de 2030?