Hoy en The Korner entrevistamos a Julia Jolín Rubio | Directora comercial en Cobos Catering.
Hablamos con ella el papel estratégico del catering como herramienta de marketing y construcción de marca dentro de los eventos, sobre personalización, sostenibilidad, logística en eventos masivos… y de la importancia de que los catering, como proveedores, ofrezcan soluciones estratégicas para fidelizar clientes.
¿Quién es Julia Jolín?
Julia Jolín Rubio es directora comercial de Cobos Catering y cuenta con más de diez años de experiencia en el sector de los eventos y la comunicación. Licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas y Comunicación Audiovisual, ha desarrollado su carrera en agencias, consultoras y empresas vinculadas al ámbito corporativo y experiencial. Especializada en estrategia comercial y desarrollo de negocio, destaca por su visión global del evento como herramienta de posicionamiento y generación de valor para las marcas.
Aparte también es profesora de la Universidad Antonio de Nebrija impartiendo en Grado la asignatura Gestión de la restauración en eventos y en Master la asignatura de MICE.
¿Qué es Cobos Catering?
Cobos Catering es una empresa con más de 35 años de experiencia en el sector, fundada por Manuel Cobos, cuya visión empresarial marcó desde el inicio una clara apuesta por la excelencia, el producto y el servicio impecable. Especializada en catering premium para eventos corporativos, institucionales y sociales de alto nivel, la compañía tiene sus raíces en Andalucía, concretamente en Jerez de la Frontera, y ha ido extendiendo su implantación a nivel nacional mediante alianzas estratégicas con empresas líderes del sector.
Desde enero de 2026, hemos reforzado esta expansión alineando estrategias con Singularis Catering de Autor, desarrollando sinergias operativas y comerciales que fortalecen nuestra implantación y nos permiten abordar proyectos de mayor dimensión y proyección internacional. Esta unión estratégica nos aporta estructura, especialización y capacidad de crecimiento sostenido.
Diseñamos cada experiencia gastronómica a medida, combinando producto de calidad, creatividad culinaria, sostenibilidad y una ejecución impecable.
En el ecosistema actual de los eventos, donde la experiencia lo es todo, ¿qué papel estratégico juega hoy el catering más allá de la restauración?
«Hoy el catering es una herramienta de marketing más. Ya no solo servimos platos; comunicamos lo que la marca siente y así nos lo piden nuestros clientes. Si un menú está bien pensado, cuenta una historia y hace que el invitado se lleve un recuerdo real. Al final, si la comida falla, la reputación del evento se cae. Ha dejado de ser un extra para convertirse en el corazón de la experiencia. Creo que hoy en día el catering es una de las piezas clave de los eventos«.
¿Dirías que ha pasado de ser un proveedor operativo a convertirse en un actor clave en la narrativa y el posicionamiento de marca de un evento?
«Completamente. Como he dicho anteriormente, los clientes cada vez nos piden más personalización en los eventos y nos piden que la comida sea parte del evento y que hagamos menús especializados para cada evento. Nos piden ideas para que la comida encaje con el concepto creativo. Todo habla: desde el tipo de vajilla hasta cómo se mueven los camareros por la sala.
Si el catering no va a una con la narrativa del evento, se nota, y el impacto se pierde. Hoy somos parte activa de la construcción de la experiencia«.
Habéis trabajado en eventos internacionales vinculados a la promoción turística y corporativa en distintas capitales europeas. ¿Qué diferencias detectas entre el cliente nacional y el internacional en cuanto a expectativas, presupuestos, sensibilidad gastronómica y nivel de personalización?
«El cliente nacional prepara el evento de una forma más rápida y un cliente internacional piensa más todo antes de cerrar el evento.
El cliente internacional tiene que tenerlo todo atado y todo mucho más planificado y con más burocracia. Tiene objetivos claros, presupuestos cerrados y quiere medir resultados. Valoran muchísimo lo auténtico, lo local, pero con un nivel de ejecución perfecto. El cliente nacional es distinto; es más emocional, busca que le sorprendas con creatividad y pide muchísima flexibilidad.
Los dos quieren excelencia, pero el camino para llegar a ellos es diferente«.
En los últimos años, la sostenibilidad y la responsabilidad social han pasado al centro de la conversación. ¿Cómo está impactando esta tendencia en las decisiones gastronómicas (producto local, reducción de desperdicio, huella de carbono, montaje, materiales, etc.) y hasta qué punto los clientes lo exigen de forma real?
«Ya es una exigencia real. No es que ‘quede bonito’ poner producto de proximidad, es que los clientes lo preguntan en la primera reunión. Miramos todo: desde reducir el desperdicio hasta eliminar plásticos o medir la huella de carbono del transporte.
En nuestro caso, además, fuimos pioneros en este ámbito. Cobos Catering fue el primer catering en España en certificarse en eventos sostenibles dentro del sector corporativo, obteniendo la homologación nacional por parte de la entidad certificadora especializada en eventos sostenibles EVENTSOST. También fuimos de los primeros caterings homologados en Madrid bajo estos estándares.
Para nosotros la sostenibilidad no es una tendencia, es una estructura de trabajo. Hoy forma parte de los pliegos en eventos institucionales y corporativos, y haber sido pioneros nos posiciona como una compañía preparada, auditada y alineada con los estándares más exigentes del sector».
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El evento se está posicionando, cada vez más, como herramienta de comunicación estratégica. Desde tu perspectiva comercial, ¿cómo se traduce esa orientación a resultados en el diseño gastronómico y en la medición del impacto de un catering dentro de un congreso, incentivo o convención?
«Si el diseño es bueno, la gente hace networking, se queda más tiempo y, sobre todo, comparte el momento en redes sociales. Diseñamos el servicio para que todo fluya: que no haya colas, que la comida invite a hablar… Luego los clientes pasan encuestas y miden el «engagement», y ahí es donde se ve que un buen catering mueve la aguja de los resultados».
Cuando hablamos de eventos de gran formato —para 500, 1.000 o más de 3.000 asistentes—, la escalabilidad es crítica. ¿Qué cambia en la estructura de equipo, planificación y control de calidad cuando se pasa de un evento boutique a uno masivo sin perder excelencia en el servicio?
«Es más fácil hacer eventos masivos que eventos boutique. Lo único es que hay que dimensionar a gran escala y multiplicar los equipos, el transporte, el personal por el numero de asistentes al evento. Ahí la clave es la logística y tener un equipo de mandos intermedios que estén a pie del cañón. En los eventos masivos no puedes improvisar; todo tiene que estar protocolarizado al milímetro y el evento tiene que estar totalmente pensado y organizado. Y lo más importante es que el asistente se sienta único en cada momento.
En nuestro caso, además, contamos con la dirección operativa y de Antonio Cabello, especialista en grandes eventos y con más de 30 años de experiencia en el sector. Su liderazgo garantiza que cada evento de gran formato esté perfectamente protocolarizado, con procesos testados y equipos altamente coordinados. Cuando hablamos de eventos de gran dimensión, el cliente sabe que detrás hay un equipo senior con experiencia real en escenarios complejos, y eso genera tranquilidad y confianza».
El sector del catering es altamente competitivo y, en ocasiones, muy presionado en márgenes. Desde una óptica de industria, ¿qué crees que diferencia hoy a las empresas que logran consolidarse y crecer?
«Porque las empresas que crecen no venden «menús», venden soluciones. Tienes que dar soluciones al cliente inmediatas, ya que en el mundo de los eventos todo va muy rápido y si nos das soluciones, te descartan. Yo siempre comparo y digo que cuando entras a una tienda de ropa quieres que los que están atendiendo, te ayuden a comprar un pantalón, por ejemplo, pues en el catering igual, el cliente quiere que le ayudes a elegir el mejor menú para su cliente. La diferencia también está en entender que eres parte de algo más grande.
Tienes que invertir en tu equipo y en tecnología, pero sobre todo en generar confianza. En este sector, si eres coherente y transparente a largo plazo, los clientes se quedan contigo. Creo que la diferencia está en la visión estratégica y en la capacidad de adaptarse. Llamar al cliente y preguntarle sus necesidades y dárselo solucionado«.
