Hoy en The Korner entrevistamos a Alfredo Sáez-Bravo | Fundador de Easy Event.
Alfredo llegó a los eventos desde la arquitectura técnica, casi por casualidad, y acabó fundando Easy Event: una ingeniería especializada en hacer que las ideas de producción pasen del papel a la realidad con todas las garantías. En esta entrevista habla sin rodeos sobre los riesgos que se asumen cuando se prescinde de este perfil, por qué la ingeniería no frena la creatividad sino que la hace posible y cuál es el único consejo que daría a cualquier organizador que esté diseñando un evento de envergadura.
¿Quién es Alfredo Sáez-Bravo?
Soy Arquitecto Técnico desde 2013. Empecé trabajando en constructoras y en un despacho de arquitectura, donde casi por casualidad comenzaron a llegar los primeros proyectos relacionados con eventos.
Poco a poco ese mundo fue ganando peso y, después de la pandemia, decidimos apostar claramente por él. En 2024 nació Easy Event como una ingeniería especializada en eventos, un proyecto que actualmente lidero.
¿Qué es Easy Event?
Easy Event es una ingeniería especializada en eventos y estructuras temporales. Nos ocupamos de proyectos técnicos, cálculo y certificación de estructuras, instalaciones eléctricas provisionales, planes de autoprotección y, en general, de toda la parte técnica necesaria para que un evento pueda celebrarse con seguridad y cumpliendo la normativa.
Nuestra idea es sencilla: acompañar a productoras, organizadores y proveedores para que la parte técnica no se convierta en un problema.
Para quien no lo sepa: ¿qué hace exactamente un ingeniero de eventos, y en qué momento del proceso entra en juego?
Somos quienes hacemos posible que todo aquello que se diseña para un evento pueda construirse y utilizarse de forma segura: escenarios, gradas, carpas, estructuras, instalaciones eléctricas…
Entramos desde la fase de proyecto y permisos y seguimos durante el montaje, comprobando que lo ejecutado coincide con lo proyectado. Al final, nuestro trabajo consiste en conseguir que una idea pase del papel a la realidad con todas las garantías.
¿Cuándo entra en la conversación un perfil como el tuyo? ¿Desde el momento de la conceptualización del evento? ¿O en el momento de supervisar la documentación para un montaje técnico?…
Lo ideal es entrar cuanto antes. No participamos tanto en el concepto creativo, pero sí desde el momento en que esa idea empieza a convertirse en algo físico: una estructura, un aforo, una ubicación o un montaje concreto.
Cuanto antes trabajemos junto a producción, más fácil es adaptar el diseño, anticipar problemas y evitar sorpresas de última hora. Aunque, siendo realistas, muchas veces nos llaman cuando la fecha y el montaje ya están cerrados. Y ahí toca resolver rápido y dar el mejor servicio, en el menor tiempo posible.
Es probablemente en este aspecto, la agilidad para resolver proyectos y montajes en un tiempo mínimo el que nos caracteriza y afianza con nuestros clientes más fieles.
¿Cuáles son los riesgos reales que se están asumiendo cuando un evento, sobre todo en vía pública, prescinde de ingeniería técnica?
Hay riesgos estructurales, eléctricos y de evacuación. Una estructura mal calculada, una instalación eléctrica improvisada o unos recorridos de evacuación mal planteados pueden convertirse en un problema serio.
Y existe otro riesgo que muchas veces se olvida: el legal y económico. Un evento sin la documentación adecuada puede llegar a paralizarse incluso el mismo día.
Prescindir de ingeniería no elimina un coste: simplemente traslada el problema a un momento en el que solucionarlo es mucho más complicado.
En los últimos años, ¿ha notado un cambio real en cómo los organizadores entienden (o no) la necesidad de contar con ingeniería, o sigue siendo la gran asignatura pendiente del sector?
Sí, ha cambiado bastante. Los grandes organizadores y productoras ya suelen incorporar la ingeniería desde el inicio y entienden que forma parte del evento, igual que producción, iluminación o sonido.
Donde todavía queda camino es en eventos pequeños o locales, donde a veces seguimos viéndonos como un trámite administrativo, en lugar de como una herramienta para prevenir problemas.
Los pequeños productores son los que más se podrían beneficiar de un buen estudio o ingeniería, debido a que se pueden buscar alternativas viables económicamente para su pequeño evento, y son el tipo de evento (el pequeño con un presupuesto ajustado) el que un imprevisto de última hora podría arruinarlo.
¿Cómo está afectando el endurecimiento normativo post-incidentes recientes (aforos, festivales, estructuras) a la forma de trabajar de la ingeniería técnica de eventos?
Principalmente hay una mayor exigencia documental. Los proyectos son más detallados, se justifican mucho más los aforos, las estructuras y las condiciones meteorológicas, y existe una mayor coordinación con ayuntamientos, Policía, Bomberos o Protección Civil.
Para nosotros supone más trabajo, pero también una profesionalización del sector. La seguridad está dejando de entenderse como un papel que hay que presentar para convertirse realmente en una parte del proyecto.
¿Dónde ves el límite entre seguridad y creatividad? ¿La ingeniería frena las ideas de producción o, bien gestionada, las hace posibles?
Para mí, la ingeniería no debería frenar la creatividad; debería hacerla posible.
Nuestro trabajo no consiste en decir “no”, sino en encontrar la manera de convertir una idea en algo que pueda construirse de forma segura. Con tiempo, casi siempre encontramos una solución. El problema aparece cuando llegamos demasiado tarde y ya no existe margen para modificar nada.
Cuanto antes trabajen juntas creatividad e ingeniería, más fácil es mantener intacta la esencia del proyecto.
Con la escalada de eventos cada vez más grandes y tecnológicos (pantallas, estructuras efímeras, activaciones en espacio público), ¿qué retos técnicos nuevos está trayendo esta evolución?
Cada vez tenemos pantallas más grandes, estructuras más altas, mayores consumos eléctricos y montajes técnicamente más complejos. Todo eso aumenta las cargas y hace que factores como el viento sean cada vez más importantes.
Además, en vía pública tenemos que hacer convivir esos montajes con peatones, mobiliario urbano y espacios que deben recuperarse rápidamente después del evento.
Y hay otro reto importante: coordinar a muchos proveedores diferentes. Estructuras, electricidad, audiovisuales, iluminación, efectos… Nuestro trabajo también consiste en conseguir que todas esas piezas funcionen juntas de forma segura.
Si tuvieras que dar un único consejo a un organizador que está diseñando un evento de cierta envergadura, ¿cuál sería, desde tu experiencia?
Que llame a su ingeniería técnica cuanto antes.
Cuando entramos pronto podemos anticipar problemas, adaptar el diseño y tramitar permisos con margen. Cuando entramos al final, muchas veces toca resolver en días lo que debería haberse trabajado durante semanas.
La ingeniería y la seguridad deberían formar parte del evento desde el primer boceto, no aparecer como un trámite justo antes de abrir las puertas.

