Eurovisión 2024 en clave de producción
¿Qué pasa entre bambalinas? ¿Qué se necesita para organizar semejante festival?
Vamos a analizar la producción del festival de la canción: Eurovisión 2024
El pasado sábado 11 de mayo el Malmö Arena (Suecia) fue el escenario de la gran final del festival Eurovisión 2024. Como expertos en organización de eventos la producción que hay detrás del festival nos parece fascinante, por lo que vamos a analizar Eurovisión 2024 en clave de producción.
El festival de Eurovisión es el evento televisado no deportivo más seguido del mundo, con una media de 200 millones de espectadores. (El doble que la Superbowl).
Tecnología y producción audiovisual sin precedentes
El Malmö Arena contó con 26 cámaras, que permitían una gran versatilidad de planos gracias al soporte de todo tipo de grúas, tirolinas y accesorios.
Para la coordinación del equipo técnico, más de 400 petacas y 200 paneles de intercomunicación para la gestión de más de 60 canales, analógicos y digitales.
En el área de iluminación contaron con 204 toneladas de equipos soportados por 3,5 kilómetros de trusses. Se usaron más de 2.000 dispositivos (con fuentes LED o láser) que fueron programados durante cuatro semanas para poder estar a la altura del evento. Este despliegue de luces se complementó con 1000 metros cuadrados de pantallas LED de varios tipos, que abarcaron desde el suelo del escenario hasta los icónicos cubos de esta edición.
Uno de los elementos clave en un festival musical es el sonido. Esta edición contó con 68 altavoces, 56 micrófonos y 9 mesas de sonido. Hubo que gestionar 3 mezclas de sonido distintas: los auriculares de los artistas, la megafonía del público y la retransmisión para los telespectadores.
Dato para los más frikis del mundo audiovisual: se utilizó la herramienta LiveEdit para coordinar la realización de las cámaras del pabellón, que permite automatizar los cambios de plano y añadir efectos y transiciones (sustituyendo a CuePilot).
Más allá de los escenarios…
Tenemos que recordar que Eurovisión no es solo la gran final que la mayoría conoce. se organizan tres shows televisados: las dos seminifinales y la gran final, que deben ser ensayadas con antelación y que todas (incluso los ensayos) se hacen con público. Recordamos que en el Malmö Arena caben la friolera cantidad de 15.500 personas.
Un despliegue descomunal para la ciudad anfitriona
Aunque el momento más reconocido del festival es la gran final, hay muchos eventos relacionados con esta gala que se celebran durante las semanas y días previos. Para esta edición, la ciudad de Malmö organizó una gala de bienvenida; creó la Eurovision Village, una zona de libre acceso con varios escenarios, foodtrucks y zonas de actividades relacionadas con el festival; contaba con una zona de fiesta, el «Euroclub«; y ambientó una calle al lado del Malmö Arena con motivos relacionados al festival: la Eurovision Street.
Para poder coordinarlo, se han contado con más de 600 voluntarios.
100.000 turistas se desplazan a la ciudad anfitriona para vivir la experiencia del festival
Booking.com ha revelado que Malmö ha incrementado en un 113% su tráfico de búsquedas con respecto a la misma semana el año anterior, convirtiéndose en uno de los destinos globales con mayor tráfico de búsquedas de alojamientos en los últimos meses. A su vez, Copenhague, capital de Dinamarca a solo 30 minutos en coche de Malmö, también ha aumentado sus búsquedas en un 53%. Las estimaciones indican que alrededor de 100.000 turistas visiten Malmö durante esta semana.
Los datos del comparador de vuelos eDreams han confirmado que Malmö ha casi triplicado (176%) sus búsquedas y que Copenhague lo ha hecho en un 34%.
Una gran inversión, con un mayor retorno.
Se estima que el coste promedio para la ciudad anfitriona es de 10 a 20 millones de euros, aunque todo depende de lo que la ciudad quiera invetir. Esto también varía en función de si la ciudad tiene las instalaciones necesarias para acoger al festival o tiene que construirlas, entre otras cuestiones (tasas, actividades paralelas, equipos…).
¿Es rentable? ¿Vale la pena?
Recordemos el volumen de espectadores que tiene el festival… A nivel comercial y publicitario, es una campaña de autopromoción para el país y para la ciudad anfitriona espectacular. Si le sumamos el turismo y la inversión extra que las personas ejercen en torno a este tipo de eventos, podemos rápidamente calcular que el beneficio supera con creces la inversión.
Por ejemplo, durante la anterior edición celebrada en Liverpool (que acogió un volumen similar de turistas – 100.000) la ciudad percibió 32 millones de euros por parte de los visitantes extranjeros y 14 millones de los nacionales.
Fuente: Forbes, Huffingtonpost y Panorama Audiovisual.


