Sostenibilidad en eventos: la promesa que nunca se cumple
Los eventos tienen dos caras. La que muchos ven: experiencias inolvidables, mucha innovación… y, por supuesto, un lado que se ignora: toneladas de residuos.
En teoría, la sostenibilidad es la estrella de esta industria. En la práctica, sin embargo, las cosas no son tan ecológicas como parecen. ¿Organizar un evento sostenible es tan difícil como parece?
Hay demasiadas variables
Para empezar, cada evento cuenta con un ejército de participantes en la recolección de datos: el lugar del evento, la agencia de marketing, los clientes, la producción y hasta la empresa que hace los gráficos.
El resultado es un enredo de aplicaciones que, en realidad, hace casi imposible determinar quién está llevando a cabo prácticas sostenibles y quién simplemente limpiando su imagen. Es como si cada uno midiera la sostenibilidad con una vara diferente. No es de extrañar que todos aseguren estar salvando el planeta mientras, en realidad, generan toneladas de residuos.
Algunos en la industria sugieren que, si todos usaran los mismos métodos, podríamos tener bases de datos masivas llenas de información ambiental útil. Así sí podríamos medir el impacto real de cada decisión y tomar acciones concretas. Pero claro, convencer a cientos de proveedores de seguir el mismo camino no es tarea fácil.
Hablemos de la «sostenibilidad social»
Los eventos no solo generan residuos y una buena cantidad de carbono; también afectan a las comunidades. La mayoría se lleva a cabo en un sitio para luego desmantelarse y desaparecer, como si nunca hubiera estado allí. Pero, ¿qué pasaría si en vez de dejar solo una pila de desechos, cada evento pudiera dejar un impacto positivo?
Pensar en el bien social es clave para cambiar la mentalidad de la industria que hasta ahora prefiere empacar y marcharse rápidamente sin mirar atrás.
Hay elementos que tenemos que erradicar
Uno de los mayores desastres ambientales en los eventos es la moqueta. Imagina esos rollos de alfombra que decoran cada feria comercial y luego acaban en el basurero. La buena noticia es que cada vez son más las empresas que deciden prescindir de ella, optando por materiales más duraderos que se puedan reutilizar.
Además, algunos pioneros del sector han logrado crear stands que son cero carbono, preocupándose no solo por el material de construcción, sino también por la logística, el transporte de sus equipos y hasta los desplazamientos de los empleados. ¡Todo suma en la carrera hacia la sostenibilidad!
Por otro lado, para contabilizar el impacto ambiental, algunas empresas han comenzado a trabajar con expertos en cálculo de emisiones y han mudado sus operaciones a lugares estratégicos para reducir desplazamientos. Con esto han logrado reducir sus emisiones hasta un 50%. ¡Una victoria para el planeta y el bolsillo!
La sostenibilidad en los eventos es un objetivo difícil de alcanzar, lleno de datos inconsistentes, toneladas de alfombras desechables y muchas promesas falsas. Pero, con esfuerzo y colaboración de todos, tal vez algún día esta industria pueda hacer honor a un eslogan “eco-friendly” sin que suene a una broma.
Fuente: Skift Meetings


