4 formas de incorporar la improvisación en la planificación de eventos
Organización e improvisación son claramente antónimos. La palabra «improvisar» aparece en todos los manuales de eventos como algo estrictamente prohibido si quieres tener éxito en esta profesión.
Pero no se nos ha ido la olla, hay veces que no te queda más remedio que improvisar, o que vas a tener que recurrir a ella para poder salvar una crisis dentro de tu evento. Por ello, te damos estos 4 tips para que puedas improvisar tranquilo en tu evento:
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Despierta tu lado espontáneo
Olvídate de la perfección: la improvisación no se trata de pensar más rápido, sino de no pensar tanto. La clave es dejar de juzgar cada respuesta y simplemente lanzarte. En improvisación no hay respuestas malas, solo respuestas… interesante.
Es verdad que, en la improvisación, todo es posible, pero no todo funciona en el escenario.
Prueba este juego: “5 cosas rápidas”. Consiste en elegir una categoría y nombrar cinco elementos relacionados sin detenerse demasiado a pensar. Esto ayuda a entrenar la mente para responder sin cuestionarse demasiado.
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Sal de la zona de confort, pero no de la zona segura
Pedir un voluntario para una actividad puede parecer un concurso para encontrar el “más valiente”. ¿Te suena el silencio incómodo cuando nadie levanta la mano? Es que todos están pensando “¿y si hago el ridículo?”. Aquí está el truco: la improvisación es completamente segura, pero puede ponerte un poco incómodo, ¡y eso es bueno!
Piensa en la diferencia: la zona de confort es como tu pijama favorito. Salir de ella es como subirse a una montaña rusa: emocionante, un poco aterrador, pero sabes que no te vas a caer. Enseñarles esto a tus asistentes los animará a participar sin miedo.
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Mira cómo juegas y entenderás cómo trabajas
En improvisación, la forma en que participas en un juego refleja mucho de tu personalidad. ¿Eres el que lanza ideas como si fueran confeti o el que duda hasta de decir “hola”? Estos juegos pueden darte pistas sobre cómo manejas el trabajo y las relaciones.
Por ejemplo, las personas con una constante sensación de urgencia pueden darse cuenta de cómo este hábito puede generar estrés innecesario en sus equipos y aprender a abordarlo de manera más consciente.
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Vive el momento
En improvisación, el pasado no importa (aunque hayas tropezado al entrar al escenario) y el futuro es misterioso. Solo importa el aquí y ahora. Cuando las cosas se ponen tensas, los improvisadores recurren a algo llamado el “punto de concentración”. Es básicamente preguntarte: “¿Cuál es el detalle más pequeño que necesito ahora mismo para avanzar?”
El truco convierte el caos en claridad. En lugar de preocuparte por todo lo que podría salir mal en tu evento, céntrate en lo que puedas resolver al instante. Además, ¡es más relajante!
La improvisación no solo te hace más creativo, sino que te ayuda a relajarte, a conectar con los demás y a transformar cualquier situación en una oportunidad para destacar y divertirte. Incorporar estas técnicas en la organización de eventos puede generar un impacto positivo tanto en los organizadores de evento como en los participantes.
Fuente: Meetings Today


