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La creatividad como antídoto contra los eventos genéricos

27 de mayo de 2026

La creatividad como antídoto contra los eventos genéricos

 

Durante años, la personalización fue uno de los grandes mantras de la industria experiencial. Hoy, sin embargo, esta ya no consiste en añadir un nombre a una acreditación o adaptar un mensaje según perfiles. Hoy, las personas esperan experiencias capaces de conectar con su contexto, sus intereses y su forma de relacionarse con las marcas.

 

La hiper-personalización ha cambiado las reglas del juego.

 

El verdadero reto ya no está en recopilar más información, sino en interpretarla con criterio y convertirla en experiencias relevantes.

Y aquí aparece una paradoja: cuanto más se automatiza la personalización, más parecidas pueden llegar a ser las experiencias. Mismas dinámicas, mismos códigos visuales, mismos formatos. Cuando todo se optimiza desde los datos, la diferencia empieza a desaparecer.

Por eso, la creatividad ya no es solo una capa estética; es la que aporta contexto, emoción y significado. La que transforma información en experiencias capaces de generar una conexión real.

Y así abordamos el reto que nos planteó Banamex para el desarrollo de su evento anual Círculo de oro, con ¡más de 25 ediciones a cuestas! Un incentivo para los mejores trabajadores y directivos: redefinir cómo se reconoce a cada una de las 1100 personas que ha conseguido pertenecer al círculo en un momento clave para el banco que desde su separación con Citi se posiciona de nuevo como el Banco de México con su “Aquí. Para ti. Siempre”.

Lo que sucede ahí va mucho más allá de un evento anual. Hay orgullo. Hay historias personales. Hay personas que sienten que pertenecer a ese círculo representa algo que construyeron durante años e incluso ¡con sus familias!.

 

Desde el inicio hubo una pregunta clara sobre la mesa: ¿cómo convertir el reconocimiento en algo profundamente personal sin perder la fuerza de una experiencia colectiva?

 

La respuesta se convirtió en una idea, y después en un sistema completo de experiencia: «Círculo de Oro – Lleva tu nombre».

Un proyecto cargado de hiper-personalización, desarrollado junto a Banamex en la Riviera Maya, en uno de los momentos más relevantes de transformación y evolución corporativa para la entidad. Más que un concepto, era una declaración.

El reto no iba solo de montar un evento, iba de construir orgullo colectivo. De dejar atrás narrativas conocidas, de convertir la pertenencia en el verdadero hilo conductor de la experiencia.

Iba de hablarle a María, a Rafael, a Ana y a todos en primera persona, que se reconocieran en cada detalle, en los mensajes desde el warm up de la experiencia, al recibir su welcome kit único, al ver su nombre en la gran pantalla o que a algunos los invitara el CEO a subir al escenario y contar su historia de vida junto a Banamex. Que sintiera cada uno que él o ella son la verdadera esencia del círculo.

Porque cuando las organizaciones atraviesan procesos de transformación, las personas necesitan algo más que información; necesitan símbolos, conexiones y espacios donde puedan reconocerse dentro de la historia que están construyendo.

Y ahí es donde la creatividad experiencial deja de ser una capa estética y se convierte en una herramienta estratégica.

Porque personalizar una experiencia ya no es suficiente. Hoy las personas esperan sentirse vistas, entendidas y representadas.

 

Ese fue precisamente el ejercicio detrás de Lleva tu nombre: convertir el reconocimiento en algo profundamente personal sin perder la fuerza de una experiencia compartida.

Este Círculo de Oro consiguió que las más de mil personas se reconocieran dentro de la experiencia, el evento dejó de ser solo un encuentro en un paraje inmejorable.

Se convirtió en identidad. En comunidad. En un recuerdo compartido.

Porque algunas experiencias terminan cuando se apagan las luces.

Otras se quedan porque alguien siente que, por un momento, esa historia también llevó su nombre.

No se trataba de hacer versiones diferentes de una misma idea, sino de conseguir que personas con intereses y estilos de vida muy distintos encontraran una puerta de entrada propia a la experiencia. Y eso solo fue posible porque la creatividad habitó el Círculo no solo desde la estrategia, sino en todas las capas de la experiencia.

La hiper-personalización bien entendida no debería fragmentar las experiencias, sino hacerlas más humanas. Más sensibles al contexto, más relevantes culturalmente y más memorables emocionalmente.

Quizá por eso, en un sector obsesionado constantemente con la innovación entendida casi siempre como “tecnológica”, el verdadero valor diferencial siga estando en algo mucho más difícil de replicar: la capacidad de interpretar personas. Y ahí, la creatividad y el pensamiento creativo continúan siendo insustituibles.

 

Artículo escribo por colaborador: Ingrid Albarracín, Executive Creative Director, Eventos ACCIONA.

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