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Una buena idea convierte un evento en recuerdo

11 de mayo de 2026

Una buena idea convierte un evento en recuerdo

 

En el último The K-Event, celebrado el pasado 29 de abril, Blanca de Frutos, directora creativa y estratégica de eventos, habló de algo que atraviesa cualquier proyecto del sector: cómo transformar un briefing en una experiencia que no solo funcione, sino que se recuerde.

 

Creatividad ≠ decorar bonito

Durante mucho tiempo, la creatividad en eventos se ha asociado a la parte más estética del proyecto: el key visual, la escenografía, la decoración o ese recurso visual que hace que todo “quede guay”.

Pero reducirla a eso es quedarse corto.

La creatividad está en entender por qué se toma cada decisión. Está en construir una experiencia alineada con la marca, pensada para los asistentes y conectada con los objetivos del cliente.

 

Del briefing a una experiencia con sentido

La creatividad empieza en la forma de interpretar el briefing: detectar qué necesita la marca, qué espera el asistente y qué historia puede unir ambos mundos.

A partir de ahí, la labor creativa consiste en convertir esa información en un concepto sólido. Uno que conecte el espacio, los contenidos, la tecnología, el storytelling y la experiencia de forma coherente.

Cuando eso ocurre, el cliente ve una propuesta que encaja.

 

Una buena idea también tiene que bajar a tierra

En eventos, una idea tiene que poder montarse, presupuestarse y funcionar en un espacio real.

Por eso, el perfil creativo especializado en eventos es cada vez más importante. El sector necesita profesionales capaces de unir estrategia y producción: personas que sepan conceptualizar, pero también entender cómo se aterriza esa idea sin perder viabilidad.

Una idea puede sonar increíble, pero si no se puede producir, no sirve. Y una producción impecable sin concepto puede funcionar, pero probablemente se olvide rápido.

 

El recurso no puede ser la idea

Drones, mapping, pantallas LED, experiencias inmersivas… pueden elevar muchísimo un evento. El problema aparece cuando se convierten en el punto de partida, y no en una consecuencia del concepto.

Porque entonces el proyecto corre el riesgo de construirse al revés: primero se decide “lo espectacular” y después se intenta justificar por qué está ahí.

Una pantalla gigante puede impresionar, pero si no ayuda a contar mejor el mensaje de la marca, acaba siendo solo una pantalla gigante. La clave está en poner esos recursos al servicio de una idea. 

 

La creatividad no ficha en horario de oficina

La creatividad necesita entornos seguros. Espacios donde equivocarse, lanzar ideas raras en un brainstorming y construir sobre lo que ha dicho otra persona no sea un problema.

También necesita algo que en eventos no siempre sobra: descanso.

Las mejores ideas muchas veces aparecen cuando el cerebro deja de forzar: conduciendo, en la ducha, paseando o justo antes de dormir. Sí, el aburrimiento también puede ser parte del proceso creativo.

Y quizá deberíamos darle un poco más de sitio.

 

La creatividad no debería aparecer solo al final para “hacerlo bonito”. Debería estar desde el primer momento, ayudando a ordenar el proyecto y a darle sentido.

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