Lo que ha movido la residencia de Shakira en Madrid
La residencia de Shakira en Madrid ha demostrado que un gran concierto puede convertirse en mucho más que una sucesión de fechas. Durante varias semanas, el proyecto ha combinado música, producción, hospitality, gastronomía, movilidad y programación en una misma experiencia. Un formato que deja cifras potentes y varias pistas sobre hacia dónde puede evolucionar la producción de grandes eventos en España.
12 fechas se hicieron pocas
El proyecto empezó con 12 conciertos en Madrid y acabó creciendo hasta 13 fechas.
Desde el principio ya se hablaba de unos 50.000 asistentes por noche y, con la ampliación, la residencia terminó superando los 650.000 espectadores.
Macondo Park: la experiencia más allá del concierto
Uno de los elementos diferenciales ha sido Macondo Park, el espacio experiencial creado alrededor de la residencia.
El complejo, creado ad hoc en Villaverde, ocupa alrededor de 185.000 metros cuadrados. En él convivieron gastronomía, actividades, espacios culturales y programación paralela a los conciertos.
Alrededor de la residencia se han contabilizado más de 300 horas de programación cultural y artística.
Para producción, esto cambia bastante el briefing. El asistente ya no llega, ocupa su asiento y espera a que empiece el espectáculo. Hay que pensar qué hace antes y cómo se mueve, cuánto tiempo permanece en el recinto.
El evento hace bailar también a la economía
Las estimaciones económicas para las 12 fechas iniciales ayudan a dimensionar todo lo que puede activar un formato así.
El gasto directo asociado se situaba entre 150 y 200 millones de euros, incluyendo entradas, alojamiento, restauración, transporte y ocio.
Al incorporar el efecto sobre proveedores, empleo, salarios y consumo inducido, el impacto económico agregado potencial podía situarse entre 210 y 340 millones de euros.
El ocio nocturno, por ejemplo, concentraba una estimación de entre 30 y 40 millones de euros de impacto.
También había señales claras en alojamiento: las búsquedas de estancia en Madrid para las fechas de los conciertos habían aumentado un 56%, mientras que la tarifa hotelera media alcanzaba los 339 euros por noche, un 20% más que el año anterior.
Son cifras que ayudan a entender algo importante: un evento de esta escala no se queda dentro de las vallas del recinto.
Trece fechas, cientos de miles de asistentes y una ciudad activada durante semanas. La residencia de Shakira ha funcionado como algo mucho más grande que una sucesión de conciertos.


