¡Luces fuera! ¿Qué pasa cuando hay un apagón en tu evento?
El espectáculo no siempre puede continuar
A veces, se apaga… literalmente. Un apagón masivo, como el que ocurrió recientemente en España, no solo paraliza infraestructuras: también deja en standby a toda una industria que vive de los segundos, de los focos, y del sonido perfecto.
¿Qué pasa con un evento cuando se va la luz?
Un apagón afecta mucho más que la iluminación de un recinto. El impacto va desde problemas logísticos hasta cancelaciones completas.
La tecnología está fuera de juego sin energía: los sistemas audiovisuales, pantallas, micrófonos o efectos especiales dejan de funcionar. Adiós al show tal y como lo conocemos. A esto se le suma el riesgo de la seguridad, ya que los apagones pueden afectar a las salidas de emergencia, ascensores, sistemas de ventilación o cámaras de vigilancia. Sin garantías mínimas, no se pueden abrir las puertas al público.
No hablemos de las pérdidas económicas que conlleva, como entradas vendidas, staff contratado, catering pedido… Un apagón interrumpe todo y genera costes que, en muchos casos, no se recuperan.
Por otro lado, poniéndonos sentimentales, la experiencia queda arruinada, los asistentes se quedan sin lo que esperaban vivir. Y en eventos, eso puede significar la pérdida de fidelidad del público (y mala prensa). Por otro lado, el impacto emocional en el equipo, los organizadores, que ya trabajan al límite, lidian con reprogramaciones, quejas y decisiones, bajo presión.
La lección: tener un plan B… y C
Un evento no debería depender de un solo enchufe. Hoy más que nunca, la sostenibilidad energética y la prevención son parte clave del diseño de experiencias. A continuación, una lista de la compra con todo lo que debes tener.
- Generadores de emergencia.
- Personal formado para actuar ante fallos técnicos.
- Protocolos de evacuación.
- Comunicación clara con el público.
Aunque ojo, si se trata de un apagón como el del lunes 28 de abril... poco podemos hacer más allá de garantizar la seguridad y mantener la calma si nos pilla en mitad de un evento.
Porque no se trata solo de encender luces: se trata de anticiparse para que la experiencia no se apague.


