La ética y las políticas de RSC influyen en la organización de eventos
El crecimiento y auge del sector hacen cada vez más necesario que los organizadores de eventos den prioridad a las prácticas éticas y asuman sus responsabilidades sociales.
Pero vamos a ir por partes…
¿Qué es la Responsabilidad Social Corporativa (RSC)?
Las empresas están formadas por personas, y así como las personas tenemos ciertos valores, guías morales y éticas y responsabilidades para convivir en sociedad, las empresas también la tienen. Básicamente, las empresas con su actividad tienen un impacto en su entorno (a nivel social y medioambiental) y tienen que especificar cómo van a hacer que dicho impacto sea lo más positivo posible, paliando los efectos negativos en los que su actividad pueda incurrir.
Desde hace unos años es obligatorio, al principio por demanda de la sociedad y ahora como requisito legal, que las empresas tengan diseñada una estrategia o definida una línea a través de la cual van a cumplir con ciertos objetivos relacionados con la ética, la sostenibilidad, el impacto social… Tiene mucho que ver con los ODS (Objetivos y metas de desarrollo sostenible de la ONU).
Cuando se ejecuta correctamente, puede tener un alto impacto en la reputación y percepción de la empresa, y se aborda en prácticamente todas las organizaciones.
El impacto de la RSC en los eventos
El que las empresas tengan la obligación de cumplir con ciertos objetivos en términos de responsabilidad social, influye en la forma en la que conceptualizamos y organizamos eventos corporativos.
Uno de los objetivos de RSC más comunes (que es obligatorio a efectos prácticos) es la sostenibilidad. Las empresas demandan, cada vez más, que los eventos que organizan sean sostenibles y que esto, en la medida de lo posible, se pueda certificar o demostrar, para poder presentar los resultados ante sus stakeholders.
Otros objetivo cada vez más comunes son la diversidad y la inclusión, en todos sus aspectos. Esto puede afectar a la hora de escoger ponentes, marcas y asistentes.
Las políticas de RSC de las empresas pueden tener mucha influencia a la hora de escoger patrocinadores y colaboradores en los eventos. Se promueve y recomienda que las empresas se alíen con otras organizaciones que estén alineadas con sus valores, objetivos, misión y compromisos sociales. Esto puede hacer que patrocinios aparentemente factibles queden invalidados por la incompatibilidad entre las partes que se quieren asociar. Por ejemplo, una marca que promueve la vida saludable tendría ciertas incompatibilidades para asociarse con una marca que vende bebidas alcohólicas.
Al priorizar las alianzas entre empresas socialmente responsables, y con objetivos similares, los organizadores de eventos pueden crear colaboraciones significativas que amplifiquen su impacto y promuevan un cambio positivo. De esta manera, se refuerza el mensaje que quiera trasladarse en el evento, así como la imagen de las marcas implicadas.
Una tendencia que se queda
Los organizadores de eventos debemos conocer y estar alineados con las preocupaciones y objetivos en términos de ética y de RSC de la sociedad, para hacer que el sector tenga un positivo y un futuro sostenible. Y más allá de eso, es realmente útil conocer cuáles son los valores y objetivos principales que las empresas están priorizando en sus estrategias de RSC, para poder organizar eventos que cumplan con estos.
Aprovechando las herramientas, los recursos y los estudios de casos disponibles, los organizadores de eventos pueden liderar la promoción de las prácticas éticas y la responsabilidad social en el sector.
Fuente: Eventscase


