10 tips geniales para un evento más inclusivo (y sin estrés)
Si estás organizando un evento y quieres que sea realmente inclusivo, no basta con poner un cartel que diga “accesible” y dar por hecho que ya has cumplido. Hay un montón de detalles que a veces se nos escapan y que pueden hacer una gran diferencia para las personas con distintas necesidades. Aquí te dejamos 10 consejos que te serán de mucha ayuda para que nadie se quede fuera:
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No te fíes de la etiqueta “accesible” porque a veces es puro cuento
A veces, los espacios y las habitaciones se promocionan como “accesibles” sin realmente serlo. La única forma de confirmarlo es revisándolo con tus propios ojos (o pedirle a alguien del equipo que lo haga). Comprueba rampas, pasillos, puertas, baños… ¡Todo lo que pueda complicar el acceso a alguien con movilidad reducida o diferentes necesidades!
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Rampa en la furgoneta: genial; personal capacitado: imprescindible
De nada sirve un vehículo con rampa o montacargas si el conductor no sabe operarlo o si el personal no comprende cómo tratar a personas con diferentes capacidades. Asegúrate de que realmente puedan ayudar a alguien con movilidad reducida o con alguna otra necesidad, como discapacidad visual o auditiva. No se trata solo de la tecnología, sino también de la formación humana.
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Si un lugar no tiene fotos, pídelas
Muchas veces, los lugares no comparten imágenes de sus instalaciones enfocadas en la accesibilidad, lo cual es un gran fallo. Si no cuentan con guías ni referencias visuales, aliéntalos a crearlas. Unas cuantas fotos pueden ahorrar horas de preguntas y estrés, y ayudarán a las personas con movilidad reducida a planificar su ruta con anticipación.
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Enseña a tu equipo a indicar direcciones con claridad
Cuando pidas a alguien que dirija a tus invitados, evita las típicas frases como “por allá” o “allí a la derecha”. Es mucho más útil decir algo como “camina unos metros por este pasillo, y gira un poco a la derecha hasta ver la mesa de café”. Detalles simples, pero vitales para quienes no pueden guiarse solo con señas o gestos vagos.
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Alinea a tus ponentes con las mejores prácticas de accesibilidad
Puede que tus oradores jamás hayan pensado en hablar lento y claro para que haya buena lectura de labios, o en describir sus diapositivas para personas con baja visión. Pídeles que utilicen siempre el micrófono, que no hablen demasiado rápido y que describan cualquier imagen o diagrama que presenten. ¿Objetivo? Que nadie se pierda lo interesante de su charla.
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No olvides que tus propios ponentes podrían tener necesidades especiales
No todos los speakers tienen las mismas capacidades, así que podrías requerir de, por ejemplo, una rampa para subir al escenario o un micrófono ajustable. La idea es que la persona destaque, no su discapacidad. Facilítales la vida y apóyalos para que brillen.
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El sentido común no siempre es tan común
Tu equipo podrá meter la pata sin mala intención. Deja clarísimo que:
- No se debe tocar o ayudar a alguien sin antes preguntarle.
- No se debe interactuar con animales de servicio como si fueran mascotas.
- Alzar la voz no siempre ayuda, sobre todo si la persona tiene un problema auditivo y no necesariamente lee los labios.
Pon estos puntos en una miniguía y asegúrate para que brillen.
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Tiempo suficiente para moverse sin prisas
A la hora de crear la escaleta, es normal querer meter muchas actividades seguidas, pero hay que considerar pausas para que la gente pueda trasladarse sin ir corriendo. Moverse por una sala grande, buscar un ascensor, evitar multitudes…todo puede llevar el doble de tiempo para alguien con movilidad reducida y otras necesidades.
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Lo que para ti es “fácil de leer”, para otras personas pueden ser un caos
La tipografía y el contraste de colores son clave. Usa letras grandes con fuentes sans serif (nada de tipografías con demasiados adornos) y prefiere papel mate (nada de brillos). Y si vas a usar texto proyectando, asegúrate de mantener una buena visibilidad desde cualquier lugar de la sala.
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Ten un plan B (y C) para situaciones de emergencia
Siempre lo repetimos, pero es importantísimo tener un plan de contingencia que incluya a personas con diferentes tipos de discapacidad, especialmente en procesos de evacuación o crisis. Piensa en cómo alguien con movilidad reducida saldría de un edificio o recibiría instrucciones si no ve ni escucha con claridad. Prepárate con antelación y comunícaselo a todo tu equipo.
Hacer eventos accesibles no es un “lujo”, es una necesidad básica y una muestra de respeto hacia todos tus invitados. No des nada por sentado y, si puedes, involucra a alguien experto en accesibilidad para afinar esos detalles. Verás que un evento inclusivo no solo es más humano, sino que resulta más memorable y exitoso para todos. ¡Arriésgate a romperla con tus eventos y que nadie se quede fuera!


